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Diferentes tipos de dietas
Todas (o casi todas) hemos pasado por lo mismo: descubrimos con horror que hemos subido unos kilos de más y entonces decidimos, de una vez por todas, deshacernos de ellos. Suena fácil, pero quienes lo hemos intentado sabemos que no lo es. Seguir una dieta requiere disciplina, constancia y mucha, mucha voluntad.
Existen diferentes tipos de dietas que nos permitirán lograr nuestro objetivo: lucir esbeltas como siempre hemos querido. Algunas son más eficaces que otras; algunas son poco recomendables porque no son muy saludables y otras, la mejor opción.
Aquí explicamos las diferencias:
Dietas hipocalóricas. Consisten en reducir al mínimo la ingesta de calorías. Pero no toman en cuenta que éstas son necesarias para proveer al cuerpo de energía; además, no cubren las necesidades nutricionales del organismo –vitaminas, minerales y demás nutrientes. Pueden descompensar el cuerpo y provocar arritmias cardíacas o hipoglucemia.
Dietas disociativas. Se basan en la descompensación del organismo. Se compone por alimentos que fuerzan al cuerpo a tomar energías de las grasas y proteínas acumuladas.
Dietas excluyentes. Excluyen por completo ciertos alimentos que se consideran, casi siempre erróneamente, “engordativos”. Sin embargo, las grasas y los carbohidratos son imprescindibles para el organismo.
Dietas balanceadas. Estas dietas buscan equilibrar los alimentos y se aseguran de que el organismo reciba los nutrientes que necesita. De éstas se desprenden muchas ramas: unas son naturistas, otras vegetarianas, otras más macrobióticas y unas más normales. Sin duda, se trata de la mejor opción para bajar de peso, aunque sea un poco más tardado. Recordemos que las famosas “dietas exprés” nos pueden hacer bajar muy rápido, pero igual de rápido nos descompensan.
Así que si queremos seguir una dieta, es importante que, primero que nada, nos asesoremos con un nutricionista y, en segundo, nunca dejemos de nutrirnos.
La dieta disociada
Existen múltiples estrategias para lograr el peso ideal y la silueta perfecta que deseamos. Dentro d el la multiplicidad de dietas para adelgazar podemos destacar la dieta disociada.
La dieta disociada consiste en separar el consumo según los distintos tipos de alimentos y no realizar mezclas de los mismos. Esta dieta disociada se basa en que cada grupo de alimentos requiere determinadas condiciones a nivel del estómago para su correcta digestión y posterior absorción de nutrientes.
Existen tres tipos de alimentos energéticos: los glúcidos (azúcares) contenidos en el almidón, papa, productos dulces, fideos, harinas, cereales; los prótidos que proceden de las proteínas contenidas en diversos tipos de carne, huevo y leche; y grasas (manteca, aceite, queso, crema de leche).
Teniendo en cuenta estos tres grupos de alimentos, la dieta disociada plantea comer por ingesta solamente alimentos de sólo dos grupos, sin agregar ingredientes del grupo restante.
Es decir, si en una comida, se consume carne, se podrá acompañar con queso, nada más. Si se la acompañara con arroz o papa estaríamos consumiendo alimentos de otro grupo. En cambio puedo preferir estos últimos alimentos en lugar del queso.
El consumo de fruta es completamente libre, siempre que sean consumida alejadas de las comidas, es decir, no puede comerse como postre.
La ventaja que proporciona la dieta disociada es que no hay ningún alimento prohibido, ideal para todo tratamiento de obesidad, todos pueden ser consumidos libremente, pero siempre respetando la regla de no mezclar alimentos de los tres grupos de forma simultánea.
Se pueden consumir glúcidos con proteínas o con grasas, pero no de forma simultánea con ambos. Otra ventaja es que se puede realizar una gran variación en los alimentos que se consumen, porque la mayoría de las dietas para bajar de peso ofrecen los mismos platos a lo largo del tiempo.
La dieta disociada genera una buena adherencia, porque implica poco esfuerzo en la modificación de la dieta, además que se puede consumir la comida preparada para el resto de la familia con mínimas modificaciones. Así que si buscas una dieta asequible para realizar en Gorda, la dieta disociada es una buena opción para comenzar.
Dieta de la luna
Existen gran cantidad de dietas para adelgazar, que proponen un plan de alimentación especial, comer solamente unos pocos alimentos, dietas bajas en calorías e incluso la dieta Dukan.
La dieta de la luna tiene un nombre bastante sensacionalista, pero se basa en un argumento básico que ocurre a nivel de la tierra. La luna influye en las mareas, tanto en el descenso como el ascenso en todos los mares del mundo, ese efecto puede ser extrapolado a nuestro organismo.
La dieta de la luna consiste en realizar un ayuno de 26 horas seguidas en el momento del cambio de fase lunar. En esta etapa son los mayores efectos de luna sobre la superficie terrestre, ejerciendo una etapa de mayor pérdida de líquido en nuestro organismo. Se lograr una pérdida de líquido acumulado en nuestro cuerpo de forma rápida logrando un efecto perdurable por varias semanas, además de contribuir con la depuración de todos nuestros tejidos del cuerpo. La pérdida de kilos por la dieta de la luna puede llegar hasta los 4 kilos, pero se requiere combinarla con otra tipo de dieta o cambiar los hábitos de alimentación para que el descenso de peso perdure en el tiempo.
Durante el periodo de ayuno no se podrá consumir ningún alimento sólido, sólo está permitido su consumo libre de agua sin gas, leche descremada, té, café, sopa sin verduras. Tanto el resto de los alimentos, los refrescos, incluso las gaseosas dietéticas, el consumo de alcohol, azúcar, como otro tipo de alimentos están completamente prohibidos. Su consumo producirá que el efecto de la dieta de la luna carezca de resultados.
Esta dieta de la luna está diseñada para ser realizada por personas en un buen estado de salud, en caso de tener alguna enfermedad no deberá realizar la dieta de la luna, o deberá consultar con su médico si es la opción más saludable para bajar de peso. No todas las dietas son para ser realizadas por todas las personas, en Gorda podrá informarse cuál se ajusta a sus requerimientos particular para lograr su peso ideal.
Dieta de la manzana
Existen múltiples dietas para adelgazar, que prometen una rápida pérdida de peso, con un mínimo esfuerzo. Las dietas mágicas para adelgazar varios kilos a la semana pueden comprometer seriamente la salud de la persona, porque provocan grandes periodos de ayuno que el cuerpo tiene dificultades para responder correctamente frente a ese tipo de agresión.
La dieta de la manzana se basa en el concepto que la digestión consumo gran cantidad de energía, el funcionamiento del estómago y el resto de los órganos digestivos requiere el aporte de azúcar en cantidades suficientes. Por lo tanto, si se realiza más frecuentemente el proceso de la digestión a lo largo del día, se gastará mayor cantidad de calorías diarias. Este concepto simple es el que apoya y garantiza la obtención de resultados con la dieta de la manzana.
Consiste en el consumo de al menos 6 manzanas por día, entre las principales comidas, logrando no estar más de 2 horas sin la ingesta de ningún alimento. Cada vez que consumimos una manzana la digestión se activa gastando energía acumulada en el cuerpo, pero la obtención de energía de la manzana es muy baja, porque su masa predominantemente es de agua.
Esta diferencia provoca una quema de calorías con cada ingesta que se realiza en la dieta de la manzana. Deben reducirse las porciones de las comidas principales, y la manzana debe consumirse sin el agregado de ningún otro alimento. Además se debe garantizar un consumo de agua abundante, como en todo tratamiento para adelgazar, como hemos visto en Gorda.
La dieta de la manzana también actúa como una etapa de limpieza del organismo, propiciando la eliminación de toxinas que el cuerpo produce durante la etapa de adelgazamiento.
Los beneficios de la dieta de la manzana sólo se obtienen consumiendo directamente la fruta, no se logran resultados con tomando jugos naturales de manzana.
La dieta de la manzana puede realizarse por un largo periodo de tiempo porque no implica una disminución de la ingesta, el descenso de peso será moderado. Para obtener mejores resultados hay que combinarlo con un aumento de la actividad física de la persona.
Dietas naturales, la mejor opción
Por todos lados (en la televisión, las revistas, los anuncios en la calle, la radio) nos bombardean ofreciéndonos remedios mágicos para bajar de peso. Que si las pastillas, el jabón, la crema, el aparato que nos hace adelgazar mientras vemos la TV… Sin embargo, es importante que sepamos que la mejor forma de obtener la figura que deseamos sin dañar nuestro cuerpo es cambiando nuestros hábitos alimenticios… para bien.
Las mujeres solemos tener más problemas que los hombres a la hora de controlar nuestro peso. Sin embargo, lograrlo no es una misión imposible; sólo hay que ser inteligentes a la hora de elegir el método adecuado. Lo más importante es que estemos concientes de que ningún método milagroso realmente funcionará –cuando menos no a largo plazo. Para mantenernos delgadas y saludables, es necesario que nos alimentemos sanamente, con vegetales frescos, jugos, pescados y menos azúcares refinadas y carnes rojas.
Asimismo, es fundamental que realicemos ejercicio con regularidad y que evitemos estresarnos. Una buena idea es seguir una dieta para aprender a comer bien. Al principio quizá tengamos que seguirla al pie de la letra para disciplinarnos; sin embargo con el tiempo sabremos cómo sustituir ciertos alimentos y la dieta podrá volverse más flexible. Pero eso sí: tratemos de evitar siempre los postres muy azucarados, las carnes rojas o la comida chatarra. Recordemos que alimentarnos bien es un hábito de vida.
El régimen alimenticio vegetariano es una buena opción para quienes desean bajar esos kilitos de más de manera natural. Las dietas vegetarianas se basan en frutas y verduras, cereales integrales y leguminosas, y obtienen sus minerales de alimentos nutritivos como las algas marinas y las proteínas de fuentes vegetales como las setas y el tofu. Muchas mujeres deciden quedarse con el régimen vegetariano de por vida, ya que notan que se sienten mejor, con mayor salud y vitalidad. La dieta mediterranea, basada en aceite de oliva, vegetales abundantes y pescado, también es una gran opción para adelgazar y mantenerse saludable.



