Estoy gorda y no puedo dejar de comer

Engordar es bastante sencillo: solamente debes consumir un mayor de calorías que aquellas que utilizas día a día y con el tiempo esta energía extra se acumulara en forma de grasa, ya que nuestro cuerpo piensa que podría existir un momento en el cual no tengamos fuentes de alimento, como si aún viviéramos en la edad de las cavernas.

Si engordar es tan sencillo ¿Por qué adelgazar no lo es? Existen diversas razones que pueden sabotear tus intentos por disminuir la ingesta y que pueden llegar a ser mucho más complejos de lo que piensas.

¿Por qué no puedo dejar de comer?

La razón más sencilla es que simplemente eres adicta a los alimentos chatarra  que consumes. Seamos sinceros ¿quién prefiere un tazón de brócoli a una rebanada de pizza con refresco? Se ha demostrado que el azúcar crea una dependencia similar a las que experimenta un drogadicto, así que si tu cerebro está acostumbrado a esto, interrumpirlo de repente puede causarte ansiedad y llevarte a recaer en tus hábitos.

Otro problema es el vínculo que creamos con la comida: algunas personas comen cuando se sienten tristes, deprimidas, estresadas o por simple aburrimiento. Estas conductas se realizan inconscientemente, así que deberás notar cuál aplica en tu caso. Inclusive frases sencillas que nos dijeron en la infancia como “no dejar nada en el plato” pueden llevarte a aumentar de peso.

Al intentar bajar de peso se crea un círculo vicioso en el cual consumir menos alimentos crea ansiedad, que previamente se resolvía comiendo, ahora que esto no se puede hacer no se encuentra una forma de aliviar este sentimiento negativo y vienen los atracones.

La respuesta también se puede encontrar en tu carácter, si durante tu vida no te has enseñado a controlar tus impulsos, es muy difícil que logres controlar tu manera de comer. Hagamos un espacio para decir que cambiar la dieta por completo no es nada sencillo, por el contrario puede tener historia de muchas “recaídas” en los hábitos del pasado, pero no es tan grave, imagina que estas rehabilitación después de usar heroína durante años, nadie espera que la dejes en un día.

Evita a los saboteadores

Aunque no lo creas no todas las personas que te rodean te ayudarán en tu lucha contra los kilos extras que cargas encima, por el contrario existen personas en tu entorno que son saboteadores, es sencillo identificarlos ya que se expresan con las siguientes frases: “Esa dieta que haces te va a matar”, “Vamos unos kilos extras no hacen daño”, “Deberías aceptarte tal y como eres” o bien comen cerca de ti alimentos que no puedes tomar, te ofrecen ir a comer, entre otras cosas.

Lo peor es que muchas veces son familiares: nuestros hijos, pareja o nuestros padres, esto lleva a que sin pensarlo decidas rendirte, te sientes sola, frustrada y con la tentación a flor de piel. Sin el apoyo necesario en un momento tan crítico, todo se puede venir abajo.

Si en verdad no puedes dejar de comer, lo mejor será que acudas con un nutriólogo y un médico, que en caso de ser necesario derivarían tu caso con un psicólogo para ahondar más en los vínculos que has creado con la comida.

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